Ante la complicada situación de Osasuna, vivero de futuras glorias para Lezama, el Atletic ha hecho una interpretación laxa de su compromiso hacia la sociedad vasca y ha considerado que allá donde un vasco (de cualquiera de los 7 territorios claro) hubiera llegado alguna vez, los autóctonos y descendientes podrán jugar en el Atletic. De momento, los chavales muestran unas dotes fantásticas y además pronuncian mejor que muchos peneuvistas (con perdón).